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Soy Nato del Valle

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soy nato del valle

Fuente: Periódico El Meridiano de Córdoba Autor: Ciro Quiroz Otero

Cantador Valenato
El siguiente texto, fragmento de varios capítulos del libro "Vallenato Hombre y Canto", de Ciro Quiroz Otero, publicado por icaro Editores, se lo presentamos a nuestros lectores como un material para el estudio, el análisis y la discusión intelectual sobre el folclor vallenato, que ha hecho un gran aporte a la música colombiana

¿Por qué vallenato?

No se sabe con exactitud de dónde proviene la palabra "Vallenato", muchas hipótesis han sido expuestas, más o menos acertadas; sin embargo, lo que sí se conoce con precisión es que el nombre no gustaba, a comienzos de siglo, a los propios habitantes de Valledupar. Ello produjo que en 1915 don Miguel Vence, ilustre educador de primaria, reuniera a sus alumnos (...) y por propia iniciativa fundara una "Academia de la Lengua de Valledupar", la cual sesionó por una sola vez, acordó la palabra "Valduparense" como gentilicio y se disolvió para no volver a reunirse jamás. (1).

Un nombre y un símbolo

Aunque exista la tendencia a considerar como Vallenato todo lo que lleva acordeón, precisamos con el maestro Guillermo Abadía, tal como lo expone en su obra "Folklore Colombiano", que no es así. Prosperan con frecuencia innovaciones que alteran su trilogía instrumental de tradición, aportes que carecen de identidad en el folclor vallenato, pero es de advertir que no todo lo que se toca con acordeón, caja y guacharaca hace parte de por sí de los cantos vallenatos. Sus aires se conocen con los nombres de: Son, Paseo, Merengue, Puya y Tambora, ésta última casi desaparecida y la anterior en vía de extinción, con muy pocos cultores e intérpretes. Aunque existen entre ellos marcadas diferencias melódicas, armónicas y rítmicas todos estos aires son agrupados con el nominativo vallenato y con él se designa también al habitante de la zona, de base étnica con predominio negro y con mucho de común con el resto de moradores de la Costa Atlántica, pero con peculiaridades diferenciadoras que se pueden notar en el modo de hablar y sirven para identificarlo. La "Nueva geografía de Colombia", de Vergara V., precisaba así en 1903 sobre el particular: "La Región del Cesar (río) en su parte llana es conocida en la Costa como tierra de cría, asilo de reos prófugos, indios bravos limítrofes y gentes de carácter especial... a sus moradores los llaman 'Ballenatos'". (2)

A su vez, Barrameda Morán, al explicar la morfología de la palabra Ballenato, nos dice que dicho vocablo pasó a designar a todas las personas que padecieran la contaminación sanguínea producida por la picada del "Jején", fueran o no oriundos del Valle de Upar, y dice: "La tendencia popular a confundir la V dental con la B labial en su pronunciación, terminó por generar el nuevo vocablo: Vallenato". (3)

Generalmente se cree que la palabra vallenato proviene del nombre de la cría de la ballena (con B larga), cetáceo que en su primera edad tiene un color manchado de blanco y rosado, parecido a la enfermedad dérmica llamada "Jovero" o "Carate" (voz caribe), por lo cual se identificaba a quienes la padecían indistintamente como "Caratejos" o "Ballenatos". La enfermedad abundó en la región de Valledupar y solía connotarse así al nativo de aquella zona.La discusión sobre el sentido de la palabra Ballenato con B o Vallenato con V, ha dado nacimiento a varias hipótesis entre ellas la que afirma que "vallenato" es un neologismo que nació con los nativos viajeros en mulas, que cuando en tierras lejanas se les preguntaba de dónde eran oriundos, en su decir campesino respondían: "Soy nato del Valle", que es como decir soy del Valle nato.Y la que sostiene que el gentilicio correcto del nacido en Valledupar es Valduparense, originada en la iniciativa del profesor Vence, como hemos dicho, y de donde surgió, por mala interpretación, la discutible aceptación del Ballenato con B larga, que entonces designaba peyorativamente tanto al provinciano como a todo lo que fuera rústico. Es probable también que el nombre provenga simplemente de la denominación de la capital del Cesar, que incluye la palabra Valle. Sobre el particular, el doctor Antonio Araújo Calderón, en preciso estudio sobre la historia de la provincia de Valledupar, nos brinda el sentido evolutivo que sufrió la frase original con que se designa geográficamente aquella región. El citado autor compendia así su concepto: "La trayectoria lingüística que va de la frase del cacique Upar a la palabra Valledupar, ofrece algunos aspectos de interés para la gramática histórica, los que destacamos enseguida, no sin antes mostrar la línea directriz de esa transformación en los murales siguientes: 1. Valle del Cacique Upar. 2. Valle del Upar. 3. Valle de Upar. 4. Valle D'upar. 5. Valle – Dupar. 6. Valledupar. Como puede observarse, en todo el proceso se operan dos fenómenos generales: morfo-sintáctico uno, fonético el otro". (4)

Localización y dispersión

Es indiscutible que la música vallenata nació en el viejo Magdalena y se recogió con mejor resumen y legitimidad en el Cesar y la Guajira. Aunque se dice que tuvo origen en un sitio determinado, lo más probable es que surgiera simultáneamente en varias partes o, simplemente, que obedezca a una transculturación que conjugó factores de diversas identidades.

Deteniéndonos un poco, se dice que la vocación poética de los patillaleros es atribuible a la "malena, río de arena que no ha corrido jamás" según aclara Arturo Molina en una de sus composiciones, y en cuyas aguas nos informa el escritor Orlando Gutiérrez Céspedes las mujeres vírgenes se bañan desnudas para que los Dioses las miren, les prodiguen fecundidad y las destinen al hombre de sus sueños; y las desposadas lavan sus partes insinuantes para que las purifique.

El Festival

Importante factor de difusión de los cantos vallenatos es el festival que se lleva a cabo anualmente, cada mes de abril, en la ciudad de Valledupar. Fueron iniciados, casi que sin proponérselo, por Gabriel García Márquez y un grupo de intelectuales que reunieron varios conjuntos en Aracataca e improvisaron el primer festival. Al año siguiente, en 1968, la idea sería recogida por el entonces Gobernador Alfonso López Michelsen quien le daría vida de manera oficial.

El hecho de realizarse en Valledupar, sin ser su cuna, ha contribuido a reafirmar la denominación genérica de "vallenatos" para los cuatro ritmos que compiten: son, paseo, merengue y puya. La tambora, no sabemos por qué, jamás ha sido incluida.

Es de destacar que a partir de la creación de los festivales se ha estimulado el aprendizaje del acordeón y se ha mantenido vivo el fuego de esta música. Pero en estas promociones anuales, no obstante, son las empresas licoreras y las casas disqueras las principales ganadoras. Los cantos, además, se han ido alejando de sus motivos tradicionales y han sido relegados a un segundo plano los acordeoneros, para destacar la voz cotizada del cantante. Como hemos dicho atrás, la costumbre de que el acordeonero mismo interpretara sus trovas está hoy casi desaparecida.

1 Versión oral, Rafael Díaz Muegue.
2 Vergara y Velasco, publ. Banco de la República, 1974, pág. 618, tomo II. Bogotá.
3 El Espectador, "¿Cómo llamar a los de Valledupar?", Sept. 22, 1981.
4 Cuaderno de Historia Provincial, Editorial Contraloría General de la República, 1972, págs. 9, 10. Bogotá.

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