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Máximo Movil

el . Publicado en Archivo

El maestro Máximo Movil: De la raza wayuu para el folclor vallenato
Por Nicolás Manjarrés Cuello.
Quien conoció al maestro Máximo Rafael Movil Mendoza, la primera impresión que se llevaba de él y, quien no lo había visto antes, por sus modales finos y suaves, su don de gentes, el movimiento pausado de sus manos como queriendo explicar las cosas, era la imagen de un médico cirujano o un palabrero de su etnia wayuu, y no al gran compositor que llevaba por dentro.
José Parody Daza – Joseíto - fundador y presidente por seis ocasiones del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata de San Juan del Cesar, que se celebra todos los años alrededor de cada ocho de diciembre, y conocido floclorista, fue su mejor amigo, su protector en las buenas y en las malas.

Quien mejor que él para que nos brinde una semblanza del maestro Máximo Movil…
- Máximo Movil fue como un hermano para mí, lo quise mucho. Como compositor ninguno lo superaba. Máximo hacía composiciones naturales, canciones al río, a la Sierra Nevada, a los bosques, así cosechaba su fama a pesar de su poca cultura. Era un hombre muy sencillo, trabajador, luchador de la vida como ningún otro; nació en Guamachal, un pueblito muy cercano a San Juan del Cesar, en una ranchería donde lo crió su abuela, la india Cornelia, hacedora de hamacas y pellones, y le jalaba a la piquería. Después se trasladó a San Juan, a casa de Alfredo Daza Morales, con quien trabajaba en su pequeño hato de ganado llevándolo al río a darle agua, lo volvía a traer al potrero para su ordeño. En este trajín diario fue donde dio sus primeros pasos como compositor. Era un hombre descomplicado, casi no sabía leer ni escribir.

En cierta ocasión estuvimos en Bogotá en compañía de Hernando Marín, Sergio Moya Molina y otros compositores, en unos cumpleaños de un general del ejército que nos invitó. Recuerdo a un cura a quien se le había muerto su madre hacía 15 días; después de oficiar la misa en el comando, se trasladó a la fiesta donde nosotros estábamos parrandeando.

Máximo Movil cantó la canción, “Si la vida se comprara, yo comprara una bien fuerte para dársela a mi viejo, que es lo único que tengo y lo quiero bastante.” Al padre le causó admiración y asombro, y acercándose a mi, preguntó: ¿Oiga, usted es el que maneja a estos muchachos”? Si, padre, cómo no, yo los manejo. ¿Por qué?
- Ese señor debe ser muy estudiado, tiene que ser un filósofo muy grande.

José Parodi: Padre, Máximo casi no sabe leer ni escribir.
- No lo puedo creer, ahora si me convenzo que la reencarnación existe.

Haznos un recuento de sus grandes composiciones, y de quién se las grabó…
- Su primera canción ‘Mujeres que me dejaron’, grabada por Alfredo Gutiérrez; después Jorge Oñate le grabó ‘La Mujer Conforme’, canción que fue como un himno a San Juan del Cesar. Esta canción también fue grabada en México, Venezuela y otros países. Después, ‘Penas de mi Tierra’, canción ganadora en el Festival de Compositores de Música Vallenata en San Juan del Cesar, en 1977, llevada al acetato por Jorge Oñate, quien más canciones le grabó, entre otras ‘El Sobrecito’, ‘Mujeres de mis Recuerdos’, ‘Compartiendo una pena’, ‘Así es cómo vivo yo’, y el hombre bueno”.

Diomedes Díaz le grabó por allá en 1984, ‘La Vecina’. También el Binomio de Oro la canción ‘En realidad me quiso’. Y una de las últimas fue ‘Está de fiesta mi pueblo’, que con ‘Sanjuanerita’, de Hernando Marín, y ‘Luna Sanjuanera’, de Roberto Calderón, conforman el trío de himnos que el sanjuanero que se respete los canta, esté donde esté.

Como te dije antes, a Máximo no lo crió su propia mamá, que lo abandonó desde muy temprana edad, sino su abuela, la india Cornelio, y su papá. Siempre cargó con ese resentimiento.

¿Quiénes eran sus mejores amigos?
- Podemos mencionar a Nicolás Fragoso, Alicio Amaya, Hugues Peñaranda, de Fonseca, El Mono Anaya, Hernando Marín y el Mono Cuello, también compositor y folclorista.

Como tú dices que no sabía leer ni escribir, ¿cómo componía sus canciones? Se deduce que era un gran memorista porque podía componer y olvidársele la letra.
- Sí, tenía una memoria prodigiosa. Cuando componía su famosa canción “El Firme”, me pidió que lo acompañara a Guamachal a un sancocho; después salimos por el río Cesar, vio a un árbol de laurel al que siempre quiso hacerle una canción, pero ese día la musa no le llegó.

Un día de tantos yo estaba acá en mi taller, trabajando, y me dijo: “Hoy es el día que voy a hacer la canción. Como tu sabes, recientemente mi mujer murió y yo me había apartado un poco de la música y no venía a tu “Kiosco Parrandero”. Hernando Marín me echaba vainas con sus canciones, me las dedicaba y me las tiraba a la cara, para que me enojara. Sergio Moya también me cantaba sus canciones y me decía: “¿Chino, qué le pasa”? y yo callado, no les decía nada.

El solía hacer sus canciones caminando río arriba, desde el paso de Los Tres Palitos hasta el Paso del Ganado. Tenía una retentiva que no se le olvidaba nada. Cuando regresaba venía silbando la canción, oyendo a los pájaros su cantar, el agua que corría mansamente, la espesura y la frescura del bosque. Esa era su forma de inspirarse. Llegó a mi kiosco, sin desayuno, me dijo: ”Compadre, está lista la canción". ¿Cómo se llama, compadre? - El Firme, y el próximo sábado se va a ver quién es quién. Anúncieme en la parranda que voy a cantar el Firme. La gente cuando terminó de cantar lo alzó y se la hicieron cantar tres veces.

¿Quién la grabó?
- Los Hermanos Zuleta, Poncho y Emiliano.

¿Quiénes estaban en esa parranda?
- Una pléyade de compositores, Santander Durán Escalona, Gustavo Gutiérrez Cabello, Sergio Moya Molina, Hugues Peñaranda, Julio Vásquez con su guitarra, Hernando Marín y yo.

¿Cómo componía él?
- El componía silbando. El único instrumento que tocó fue el timbal.

José, me hiciste acordar al maestro Rafael Escalona en una visita que le hice en Bogotá, cuando me comentaba que sus canciones la mayoría de las veces las componía silbando; que era tan rica la melodía al silbarlas que era como si tuviera a la mano una orquesta por su riqueza musical.

¿Bueno, José, el maestro Máximo viajó mucho?
- Como te dije antes, él estuvo en la famosa parranda de Bogotá. Después estuvo en Barranquilla y allá se conoció con otros músicos. Llegó a las sabanas de Bolívar tocando el timbal y sus canciones.

¿Cuántas canciones compuso, cuántas dejó sin grabar?
- Tenía más de 120 composiciones, muchas inéditas. El cuaderno se nos perdió, donde estaban sus canciones. Quedaron unos amigos por ahí que se las saben, entre ellas, La Ecuatoriana. Moisés, mi hijo, también se sabe muchas canciones inéditas que las canta en las parrandas.

El perteneció a la casta Wayuu. Esa gente de dónde vino; es raro que en San Juan del Cesar existieran esas rancherías. Es normal verlas en la media y alta Guajira.
- Claro que sí las hubo, por Sabanillas y Guamachal, y también por aquí en Rinconcitos. Recuerdo a Guásimo y Maracaibo que también eran Wayuu. Tenían sus chozas, cultivaba maíz y yuca. De Rinconcito pasaron a vivir a Guamachal, los malos tiempos los hizo ir de por aquí. Se sostenían con higuarayas, cazaban conejos, iguanas.

Yo me atrevería a decir que fue el primer indio, y con el mayor respeto por decirle indio, considero que fue el primer compositor de la casta wayuu que incursionó en la música vallenata. ¿O conociste a otros con antecedentes musicales?
- No he conocido a otro igual de esa casta. Sólo a Máximo Movil.

¿Por qué le vino esa musa de componer tan tarde?
- Tú sabes que la música vallenata era muy difícil grabarla en esa época. Había que valerse de mucha gente. Recuerdo que aquí venía un señor al que se le podía dar una canción, y por cierto, las cogía para él. Pero era el único que tenía la conexión porque antes se hacían las pistas y todo lo demás en la Argentina, venían los discos en 78 y 45 revoluciones. En ese tiempo recuerdo que le grabaron al primer compositor que tenía San Juan del Cesar, Rafael Ramón Romero, hijo de Fefa Brugés.

¿Es cierto que ‘La Historia’ es de Rafael Escalona o de Rafael Ramón?
No. De Rafael Ramón. Otra famosa canción fue ‘Lamento Costeño’, grabada por Garzón y Fortich. Recuerdo que cuando era operador de cine en el teatro María Helena, de Gabriel Ariza, ese disco se ponía casi a diario y duró mucho tiempo de moda.

¿Quién le escribía esas canciones?
- El las retenía en su mente y las cantaba el día que se le antojaba. Podía ser muy vieja pero la recordaba y la cantaba.

Pero si Jorge Oñate, por ejemplo, le pedía una canción para grabarla, ¿cómo hacía?
- A veces la escribía Hernando Marín o yo para mandárselas al intérprete. Más de las veces ellos venían a buscarlas, eso no se usaba de mandarle canciones a los dueños de los conjuntos. Aquí venía Jorge Oñate a mi kiosco, si no encontraba al maestro Máximo porque estaba en el monte aserrando madera, Oñate lo esperaba, a veces horas y horas.

En los cuatro aires del vallenato, Merengue, Paseo, Puya y Son, ¿en cuál ritmo lo hacía más y mejor?
- Fue muy fuerte en Merengue, incluso tiene una canción inédita titulada: “Yo soy el merengue”. Beto Zabaleta le grabó ‘Aunque Sufriendo te Olvido’:

Llora, llora/ Llora corazón/ Porque llorando/ Nos descansa el alma/ Hay un proverbio que dice/ Que el que llora hoy/ Si sufre con paciencia/ Puede cantar mañana.

Fue sin duda un gran éxito. Cuando salió al mercado la pidieron de México, de Venezuela, pero al dar esta canción para otros países se perdía el derecho de autor sobre las mismas, esa plata se la ganaban las casas disqueras.

¿El cantaba en las parrandas?
- Sí, claro. No tenía una voz tan poderosa, por eso sus canciones no salieron como las de Hernando Marín porque cualquier canción que cantaba era buena.

¿A cuál escuela musical pertenecía, ya que hablamos de la escuela de Luis Enrique Martínez y de Bienvenido en Fonseca. La Escuela de El Paso representada por Alejo y Náfer Durán, Germán Serna. La escuela de las sabanas de Bolívar representada por Adolfo Pacheco, Enrique Díaz, etc.?
- No, su estilo era inconfundible, propio. Por eso su grandeza como compositor. Tú oyes una canción de Máximo Movil y apenas escuchas la primera estrofa, dices en seguida: “Esa es de Máximo”. Hace poco trataron de robarle una canción, después de muerto. Jorge Oñate la grabó y un compositor se la dio y Jorge quedó desconfiado. Pero a este señor le preguntaron quién le había dado esa canción y no pudo dar explicaciones. Le dije: Esa canción es de Máximo Movil, yo la tengo acá en mi poder.

¿Bueno, José, Máximo era mujeriego? ¿Cuántas veces se casó o lo ‘cazaron’?
- Máximo nunca llegó a casarse. Tuvo compromiso con Faraílda y la presentaba como su esposa. Tuvo muchas mujeres que le dieron 32 hijos. Después se metió con la Nena, su última compañera hasta el final de su vida.

¿Cómo fue la anécdota con el médico surafricano, Cristian Barnard?
Cristian Barnard haga el favor
de cambiarme el corazón
por otro que sea más fuerte
lo quiero bien indolente
para no volver a quererte
ni acordarme de tu amor
y hoy la pena que me embarga
más tarde me pueda hacer diversión


Esta canción se la mandaron a Barnard a su país Suráfrica, a Ciudad del Cabo, donde residía. Le contestó a Máximo diciéndole que la próxima vez que se vuelva a enamorar no diga o repita que el corazón se enamora, que el corazón es sólo una bomba que mueve el corazón de un lado para otro, que en ese caso busque un psiquiatra (Risas).

A mí, particularmente, me gusta ‘La Mujer Conforme’, grabada magistralmente por Jorge Oñate, que al cantarla parece que Máximo no viniera de la montaña en su burrito sino en un caballo de paso fino colombiano cuyo jinete elegante y altivo regresara de ganar una competencia: Yo vengo de la montaña

De allá de la cordillera
Allá dejé mi compañera
Junto con mis dos hijitos
Yo me traje bien cargado mi burrito
Vendo mi carga y me alisto
Porque mi mujer me espera
Tengo pensado regresarme muy temprano
Porque ella me está esperando
Con algunos alimentos
Mi pobre compañera
Que con tantos sufrimientos
Amarguras y tormentos
Me acompaña en esta tierra Pero mujer del alma
Mi compañera de tanto tiempo.
Puede ser que este año
Nuestra cosecha salga mejor
Te llevaré al pueblo para que cambies de situación
Te colmaré de amor
Lo haré en cambio de tus sufrimientos
Te daré una vida sabrosa
Tu felicidad será doble
Porque la mujer conforme
Se merece muchas cosas


¿Cómo se comportó Sayco y Acimpro con él?
- Ambas se portaron muy mal, incluso las casas disqueras. Todo el mundo le sacó el cuerpo cuando enfermó. Lo abandonaron. Solamente contó con el apoyo de nosotros, especialmente Sergio Moya, Gustavo Gutiérrez y muchos compositores de Valledupar.

No nos van a perdonar que no hablemos de El Firme, canción grabada por los Hermanos Zuleta, y considerada un clásico en el vallenato. Aquí es donde se ve el talento y la grandeza de este compositor. Acuérdese que al inicio de esta semblanza dijimos que cuando la cantó en su ‘kiosko parrandero’ al terminar se la hicieron repetir tres veces y lo pasearon en hombros.

Refrésquenos apartes de esta composición.
Me importan las habladas callejeras
Que no más por fregar dice la gente
A quien dude de mi es porque me siente
Que también voy llevando la bandera
Mientras con mis ojos pueda mirar
Y que funcione bien mi corazón
Y a mi mente le llegue inspiración
Mis canciones no pueden acabar
Como firme me he sabido parar
Porque no soy tan fácil de vencer
Yo me siento lo mismo que un laurel
Que ha nacido a la orilla del Cesar
La corriente lo puede tambalear
Se sostiene y no se deja caer
Con el tiempo le va tocar perder
Cuando ya esté cansado de luchar
De mi parte les voy a ser saber
Que nací para el arte musical.


Tomado de Periódico El Pilón
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