Cajeros

Cajeros

Por: Antonio Segovia.
Tomado de Revista Romanceros, Numero 5. 1997.

El cajero, insustituible compañero del acordeonero y el guacharaquero, ha trazado un oficio bien peculiar. Según Pablo López, la guacharaca “llama a la caja y esta al acordeón”. Pero es la caja quien “amarra” el ritmo. En otras palabras, al “tapar” los vacíos del acordeón e imponer y estabilizar la velocidad de las melodías, la caja es responsable de “que se toque bien”. Pablo recuerda que el acordeón “no se puede bailar sin caja”, en cambio, si se podría bailar sólo con esta última.

En relación con lo anterior, Pablo comenta su preocupación por la falta de homogeneidad en los cajeros de hoy. Según López, esto quizás está propiciado pr las grabaciones comerciales, en donde el cajero no se exige de manera total como en las parrandas, en donde a falta de bajo electrónico y otros instrumentos, el cajero debe realizar un gran esfuerzo para “enlazar” el ritmo.

Pablo resta importancia a los estilos, los cuales pueden ser clasificados por ejemplo, según la forma de golpear la membrana o por la zona geográfica. Lo fundamental para López es la capacidad de improvisar constantemente para llenar los vacíos del acordeón y llevar el ritmo.

Grandes Cajeros

Según Tomás Darío Gutiérrez, uno de los primeros grandes tamboreros vallenatos fue Dimas Daza, quien era el tamborero mayor de Antonio Nariño e interpretó las marchas de guerra en diferentes batallas por la independencia de Colombia. Según Pablo López, entre los grandes se cuentan Pedro vega (Villanueva), “Pichocho” (San Diego), “El Mono” Marciano (San Diego), Belisario Ariza (Cajero de Luís Enrique Martínez), entre muchos. Grandes acordeoneros como Alejo Durán y Luís Enrique Martínez tenían la particularidad de alternar entre ellos durante las parrandas, la caja y el acordeón.

En el vallenato hay dos grandes familias con varios de los mejores cajeros. La más antigua es la familia López de la Paz (Cesar) y su primer gran cajero fue Juan López, quien dominó el panorama de los cajeros a principios del siglo XX. Le siguieron Adalberto, Kedy y sus sobrinos Miguel, “Debe” y Pablo, los dos primeros, luego Reyes Vallenatos del acordeón. Otra dinastía de cajeros son los Castilla, de Valledupar. El primero fue Cirino castilla, quién murió tocando su caja en el V festival de la Leyenda Vallenata. Le siguieron Rodolfo, Tito, Dany, Dimas, el “Coyote” y el “Mono” Castilla.

Actualmente siguen vigentes algunos grandes cajeros ya nombrados, y existen otros como “Guerrita”, Memo Granados, y el legendario Carmelo Barraza, quién acompañó por mucho tiempo a Alejo Durán, a los Corraleros de majagual, Alfredo Gutiérrez y Diomedes Díaz





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